Infancia puede disfrutar de beneficios físicos y mentales al practicar danza
Héctor Juanz, 30 de abril de 2026
Xalapa, Ver.- Crecer entre las tradiciones jarochas despertó «desde muy pequeña en Luz Zepeda, el interés por la música de son y la danza, arte que le abrió diversos mundos.
Así llegó a Xalapa a estudiar danza contemporánea, luego a integrarse a diferentes grupos y ballets, y finalmente a enseñar a las infancias el arte del movimiento del cuerpo.
«La vida me fue llevando a diferentes escuelas donde no sólo tenía que dar clases de danza, sino que aprendía otras pedagogías en escuelas Montessori, en pedagogía Waldorf, se me abrió otro panorama inmenso y riquísimo en las pedagogías alternativas. Cuando lo haces por vocación y por amor, porque primero lo disfrutas tú, has disfrutado ese conocimiento en ti, en tu cuerpo, en tu mente, en tu ser, es más fácil que esa transmisión de conocimiento quede como un germen que tal vez en un futuro puede hacer que brote un bailarín, un artista».
La coordinación, el equilibrio, flexibilidad y fuerza física, además de la disciplina y la imaginación son algunos beneficios que la danza aporta a las infancias cuando la practican.
«Es un cuerpo armonioso, ágil, se ejercita, no como gimnasia con repeticiones, sino de intenciones, de imaginación. El arte en general, pero la danza en especial implica también esos beneficios físicos de socialización, por eso hay tantas terapias de movimiento, tantas pedagogías que incluyen en su currículo el movimiento».
Fomentar el interés por la danza desde cortas edades no sólo aporta estos beneficios, en general genera sensibilidad y empatía a la diversidad de culturas que se expresan mediante el movimiento del cuerpo.
