Xalapa, Veracruz, México, a martes 06 de diciembre de 2022

El Ejército apoya a la sociedad en momentos delicados

Héctor Juanz, 9 de septiembre de 2022

Xalapa, Ver.- La mañana del 21 de agosto del 2021, los soldados del Ejército Mexicano de la XXVI Zona Militar, con sede en El Lencero, aplicaron el plan DN-III-E en apoyo de la población afectada en la región de Xalapa por los efectos del paso del huracán Grace.  

Conforme pasaban las horas durante la mañana de aquél sábado, los remanentes por la acumulación de lluvia provocaban afectaciones más graves, primero encharcamientos e inundaciones, pero fueron los  derrumbes y deslaves los que cobraron vidas en la zona limítrofe de Xalapa y Banderilla.  

En un vehículo Humvee, el Ejército subió las laderas de la zona y llegó a la calle Brisas del Sedeño de la colonia Loma Bonita, donde una familia quedó sepultada bajo un talud de tierra que cayó sobre su casa mientras dormían.   

Fue el soldado David Libreros Jiloteo, perteneciente al 83 Batallón de Infantería, quien rescató los cuerpos de varios menores de edad y su mamá.  

A un año de esta tragedia de la que sólo sobrevivió un menor, el soldado Libreros da testimonio del valor con el que los soldados se sumaron a los vecinos y familiares de las víctimas que ya se encontraban en la zona, para sacar del lodo y escombros a esta familia.  

“Fuimos al llamado, antes, preparamos el vehículo que tenemos aquí para salir todos los compañeros. En el transcurso del trayecto, en la Plaza Américas se salió el río que está ahí, se estaba inundando toda la plaza, ayudamos a las personas que iban con los vehículos. Llegamos los compañeros y yo y empezamos a trabajar con ellos para quitar más rápido el escombro y todo y hasta que llegamos a encontrar a los niños y a la mamá que es la que estaba con ellos en ese momento. Tomé el valor, no sé de donde, pero es algo tan bonito y para eso tuve el valor y empecé a sacar a los niños uno por uno, empezando por un niño de 8 años. No sé en qué situación estaba, porque yo nada más empecé a sacar y se los pasé a los demás compañeros”. 

La adrenalina, los gritos de desesperación de los familiares, la ladera donde se encontraba la vivienda y la cantidad de tierra con agua acumulada impactaban, pero la templanza de los soldados fue mayor y logró una coordinación con los civiles. Al final todos humanos, unieron fuerzas y coordinaron destrezas para salvar vidas.  

“Un muchacho que era familia de la señora me dijo que eran varios niños, sí se impacta uno… fui sacando uno y después otro. Así empezamos, entre gritos y llantos de los familiares. Terminamos de ahí y seguimos con nuestra labor porque el Plan DN-III se activó no había hora específico de cuándo se iba a terminar, porque estaba el huracán”.