Xalapa, Veracruz, México, a martes 23 de junio de 2026

El chinene ya está en temporada: el aguacate silvestre que crece en los patios de México

El chinene ya está en temporada: el aguacate silvestre que crece en los patios de México

Diana Bustamante, 23 de junio de 2026

Amatlán, Ver.- En los patios, caminos rurales y árboles dispersos de las zonas montañosas, comienza a madurar uno de los frutos más tradicionales, que no se encuentra en los anaqueles de los supermercados. Un alimento que para muchos es considerado un auténtico manjar por su sabor y textura, y que durante esta época del año alcanza su mejor momento de producción.

Se trata del chinene, un tipo de aguacate silvestre que cada año tiene su temporada de cosecha entre los meses de junio y agosto, convirtiéndose en un fruto esperado por familias de diversas comunidades.

Conocido científicamente como Persea schiedeana, el chinene es un pariente cercano del aguacate común, aunque se distingue por su forma más alargada, su cáscara delgada y una pulpa más fibrosa, cremosa y de sabor suave.

Originario de Mesoamérica, este fruto se encuentra de manera natural desde el sur de México hasta diversos países de Centroamérica. En la zona centro de Veracruz es común encontrarlo en huertos familiares, traspatios y terrenos rurales, donde crece de manera natural sin formar parte de grandes plantaciones.

Actualmente, en mercados, tianguis y a la orilla de algunas carreteras ya es posible encontrar chinene a la venta. Muchas personas que cuentan con uno o varios árboles en sus propiedades aprovechan la cosecha para comercializar el fruto, cuyos precios pueden superar los 50 pesos por kilogramo.

La temporada de verano es la principal etapa de producción, cuando el fruto alcanza su madurez, cae del árbol o es recolectado de manera manual.

A diferencia de otros aguacates destinados a grandes cadenas comerciales, el chinene suele pasar prácticamente del árbol a la mesa, y suele consumirse de la forma más tradicional: acompañado con tortilla, sal y hasta chile.

Su consistencia cremosa y su sabor ligeramente dulce lo convierten en un complemento habitual durante las comidas de temporada.

La especie ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a las familias que durante generaciones han conservado estos árboles en patios, parcelas y cafetales.

Aunque puede tardar entre cinco y ocho años en comenzar a producir frutos, la mayoría son árboles longevos, en muchos casos las nuevas generaciones ni siquiera saben quién sembró el árbol que hoy produce los frutos y es un recordatorio de la riqueza agrícola del campo Veracruzano.