Xalapa, Veracruz, México, a lunes 25 de mayo de 2026

Centro y sur de Veracruz, productores de árboles maderables finos

Rossana Luna Cerdán, 25 de mayo de 2026

Xalapa, Ver.- Sembrar árboles de maderas preciosas es vital porque combina la recuperación ambiental con el desarrollo económico sostenible, protegen los suelos, la biodiversidad, y representan una inversión de alto valor que reduce la presión sobre las selvas nativas.

Los árboles al crecer, restauran los suelos y capturan carbono, y a futuro ofrecen una alternativa legal y sostenible para la industria, reduciendo la tala clandestina.

Al ser árboles de gran tamaño y longevidad, absorben grandes cantidades de dióxido de carbono, ayudando a mitigar el cambio climático.

Previenen la erosión, retienen la humedad y favorecen la infiltración de agua hacia los mantos acuíferos.

Además, al ser estructuras densas y copas grandes sirven de hogar y refugio para una gran variedad de aves, insectos y mamíferos.

Veracruz posee una gran diversidad de selvas y bosques tropicales que albergan algunas de las maderas más finas, valoradas por su resistencia y belleza, entre ellas la caoba, una de las maderas más valoradas en el mundo; el palo de rosa, el guayacán, la ceiba y uno de los mas elegidos por su color y aroma, el cedro rojo.

En el estado de Veracruz, la mayor siembra y cultivo de árboles de maderas finas o preciosas se concentra en la región sur y la región de las Llanuras del Sotavento. Las Choapas es el municipio con mayor extensión territorial dedicada a las plantaciones forestales de maderas finas.

La producción y venta legal total de madera en Veracruz genera un valor económico estimado de entre 200 y 300 millones de pesos anuales y aunque la venta de maderas finas es menor, tienen un alto valor unitario dentro de esta cifra.

La siembra de este tipo de árboles se realiza principalmente bajo el esquema de Plantaciones Forestales Comerciales de la Comisión Nacional Forestal y mediante programas federales como Sembrando Vida.