Presentan Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad en México
Agencia de Noticias RTV (Salud), 4 de marzo de 2026
Ciudad de México.- En el marco del Día Mundial de la Obesidad, el secretario de Salud, David Kershenobich, presentó la Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad en México y llamó a enfrentar esta enfermedad con ciencia, responsabilidad social y una visión de Estado que coloque la salud pública por encima de cualquier interés comercial.
El titular de Salud subrayó que el sobrepeso y la obesidad no son únicamente un problema médico. “Estamos ante un problema que no es solo médico; es cultural, social y antropológico. La obesidad es una enfermedad, pero también es un fenómeno de contagio social”, afirmó.
El secretario anunció que el Gobierno de México iniciará el seguimiento de un estudio entre aproximadamente 500 mil personas con sobrepeso y obesidad, con el propósito de identificar factores biológicos, sociales y ambientales que permitan diseñar mejores políticas públicas.

“No se trata solo de prescribir, sino de entender cómo actúan y cómo podemos traducir ese conocimiento en el desarrollo de alimentos funcionales, aprovechando la riqueza biológica y cultural de México”, puntualizó.
El director general de Políticas en Salud Pública, Daniel Aceves Villagrán, recordó que desde 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró la obesidad como epidemia global y advirtió que, de no desacelerar la tendencia, para 2050 podría haber cuatro mil millones de personas con sobrepeso u obesidad.
El representante de UNICEF en México, Fernando Carrera Castro, enfatizó que la obesidad “no surgió de decisiones individuales, sino de sistemas alimentarios que la han construido”.
Por su parte, el representante de la Organización Panamericana de la Salud, José Moya Medina, recordó que la obesidad es hoy reconocida como enfermedad crónica compleja, impulsada por determinantes sociales, económicos y comerciales.
“Es prevenible y controlable si actuamos sobre los sistemas que la generan”, sostuvo, al reconocer el liderazgo de México en políticas como impuestos a bebidas azucaradas y regulación de la publicidad dirigida a la infancia.
El presidente de la Federación Mundial de Obesidad, Simón Barquera, fue enfático: “Debemos abandonar la narrativa que culpa únicamente a las decisiones individuales. Sin eliminar los conflictos de interés, cualquier estrategia será insuficiente”. Llamó a blindar las políticas públicas y fortalecer las capacidades del primer nivel de atención con un enfoque libre de estigmas.
En tanto, la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en México, Lina Pohl, reconoció que el país ha logrado salir del mapa del hambre, pero enfrenta ahora el desafío del sobrepeso.
La ruta presentada articula regulación de entornos, educación alimentaria, promoción de la actividad física, políticas fiscales, investigación científica y coordinación multisectorial con visión al 2030.
El mensaje fue claro: desacelerar la obesidad no es solo una meta sanitaria, es una apuesta por el desarrollo, la equidad y la calidad de vida de millones de personas.
“La solución es ofrecer alternativas reales y sostenibles”, concluyó el secretario Kershenobich.
México refrenda así su compromiso de enfrentar el sobrepeso y la obesidad con políticas públicas basadas en evidencia, coordinación intersectorial y una visión de largo plazo que prioriza el bienestar de la población.
