Xalapa, Veracruz, México, a jueves 02 de abril de 2026

Nada contra nuestra dignidad: Peña Nieto

Nada contra nuestra dignidad: Peña Nieto

Fermín Ramírez, 3 de septiembre de 2017

Ciudad de México.- “No aceptaremos nada que vaya en contra de nuestra dignidad como nación”, enfatizó el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en su mensaje a la nación con motivo de su Quinto Informe de Gobierno al referirse a la relación de México con Estados Unidos, particularmente tensa en el marco de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cuya segunda ronda se lleva a cabo en estos días en nuestro país.

“La relación con el nuevo Gobierno de Estados Unidos, como con cualquier otra nación, se tiene que basar en principios irrenunciables: soberanía, defensa del interés nacional y protección de nuestros connacionales”, señaló el mandatario en Palacio Nacional ante representes de los tres Poderes de la Unión, ante quienes remarcó que “en unidad, defenderemos la dignidad de México y su interés nacional”.

Al referirse directamente a la renegociación del TLCAN con Estados Unidos y Canadá, puso de relieve que el objetivo que tiene nuestro país es consolidar dicho instrumento en beneficio de los pueblos de las tres naciones que son parte del acuerdo.

Explicó que el equipo negociador de nuestro país tiene la instrucción de participar con ánimo constructivo, poniendo los intereses de México por delante, a fin de “consolidar este acuerdo como un instrumento de integración regional, dando plena certidumbre al comercio entre México, Canadá y Estados Unidos».

En ese contexto, Peña Nieto subrayó que a México es un interlocutor serio y confiable, con una economía competitiva, al tiempo que remarcó que “la prosperidad de México no depende de una sola relación, sino del mantenimiento de vínculos mutuamente benéficos con países de todo el mundo”, toda vez que el nuestro es un país “de múltiples pertenencias y con visión global”.

El jefe del Ejecutivo federal señaló que México trabaja en los asuntos fronterizos y migratorios con Estados Unidos bajo el principio de responsabilidad compartida, al tiempo que reiteró el rechazo de su gobierno a cualquier acción o expresión de discriminación contra los migrantes mexicanos, a los que reconoció como “agentes de cambio y desarrollo”.