¿Qué tan probable es sufrir un infarto a consecuencia del calor?
Tonantzin Zapata, 21 de mayo de 2026
Coatzacoalcos, Ver.- Aunque el calor excesivo no provoca directamente un infarto, sí puede incrementar el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares en personas con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes, obesidad o enfermedades del corazón.
Durante las altas temperaturas, el cuerpo realiza un mayor esfuerzo para mantener una temperatura adecuada, lo que ocasiona aumento en la frecuencia cardiaca, sudoración excesiva y pérdida importante de líquidos y minerales. Esta condición puede derivar en deshidratación, disminución de la presión arterial, agotamiento por calor e incluso golpes de calor, considerados una emergencia médica.
Asimismo, la deshidratación severa puede favorecer la formación de coágulos y aumentar la carga de trabajo del corazón, situación que en pacientes con padecimientos cardiovasculares podría desencadenar complicaciones como arritmias, crisis hipertensivas o eventos cardiacos.
La especialista del IMSS destacó que, también es común que algunas personas presenten alteraciones en la presión arterial debido al calor, en algunos casos puede disminuir por la pérdida de líquidos, provocando mareos, debilidad o desmayos; mientras que, en pacientes hipertensos, las variaciones extremas de temperatura y la deshidratación pueden dificultar el control adecuado de la enfermedad.
Entre los síntomas de alarma asociados al golpe de calor se encuentran temperatura corporal elevada, piel enrojecida y seca, dolor de cabeza intenso, confusión, mareo, náuseas, respiración acelerada y pérdida del conocimiento, ante cualquiera de estas señales se debe buscar atención médica inmediata.
Para prevenir complicaciones recomendó mantenerse hidratado aun sin tener sed, consumir agua simple potable de manera frecuente, evitar bebidas alcohólicas o azucaradas, utilizar ropa ligera y de colores claros, así como evitar actividades físicas intensas entre las 11:00 y 16:00 horas.
También, aconsejó permanecer en lugares frescos y ventilados, utilizar protector solar y poner especial atención en personas adultas mayores, menores de edad y pacientes con enfermedades crónico-degenerativas, quienes son más vulnerables a los efectos del calor extremo.
