Floración de la caña marca el pulso de la zafra en la Cuenca del Papaloapan
Alejandro Narváez, 23 de enero de 2026
Carlos A. Carrillo, Ver.- Los campos cañeros de la Cuenca del Papaloapan comienzan a vestirse con la flor de la caña de azúcar, una señal visual determinante que anuncia la madurez fisiológica de la gramínea y su proximidad a la cosecha; este fenómeno indica que la planta ha detenido su crecimiento en altura y ha comenzado a concentrar su energía en la reproducción, proceso que favorece la acumulación de azúcares en el tallo.
No obstante, la floración también representa una señal de alerta para los productores; si la caña florecida permanece demasiado tiempo en el campo sin ser cortada, la calidad de la sacarosa puede disminuir y el tallo corre el riesgo de volverse más fibroso o incluso hueco, lo que impacta de manera directa en el rendimiento industrial. Por ello, los especialistas recomiendan realizar la cosecha poco después de que aparece la espiga, a fin de aprovechar el punto óptimo de concentración de azúcar.
Ante este escenario, productores de caña de azúcar abastecedores del ingenio San Cristóbal realizan recorridos diarios por los campos cañeros; la supervisión constante de las espigas permite determinar el momento adecuado para solicitar el corte de la gramínea, asegurando así una cosecha eficiente y una mayor rentabilidad tanto para el productor como para la industria azucarera de la región.
