Productores de caña enfrentan el reto del manejo de rastrojo tras la mecanización
Alejandro Narváez Ibarra, 22 de enero de 2026
Cosamaloapan, Ver.- Tras concluir la cosecha de caña de azúcar, los productores han iniciado el manejo de los residuos agrícolas, una etapa clave que revela las diferencias entre el corte manual y la cosecha mecanizada.
En el corte tradicional, los restos pueden alinearse manualmente o con maquinaria ligera en un solo surco, e incluso algunos optan por la quema controlada del material disperso.
En contraste, la mecanización genera un volumen mucho mayor de biomasa, lo que dificulta las labores agrícolas convencionales. Ante la falta de implementos especializados para incorporar o procesar el rastrojo, muchos cañeros recurren a la quema, conscientes de que esta práctica elimina microorganismos benéficos esenciales para la fertilidad del suelo.
Los productores reconocen que la mecanización representa avances en eficiencia y reducción de costos laborales, pero también plantea nuevos retos técnicos y ambientales.
Sin una estrategia integral que incluya tecnología adecuada para el manejo de residuos, la quema seguirá siendo una medida obligada más que una elección.
Este panorama evidencia la urgencia de políticas agrícolas y apoyos institucionales que permitan transitar hacia prácticas sustentables, garantizando al mismo tiempo la viabilidad económica de los cañeros.

