Libia al borde de la guerra civil
RFI, 20 de mayo de 2014
“Libia es un polvorín y el general Jalifa Haftar tiene el fósforo entre los dedos”. Así resumen algunos especialistas la situación actual en Libia, al borde de la explosión. La operación Dignidad lanzada el viernes por los hombres de Haftar en Bengasi dejó al menos 79 muertos y 141 heridos.
La aparición de Haftar es el síntoma del malestar libio. Se trata de un general retirado que dirige un grupo armado capaz de bombardear, con la ayuda de helicópteros de combate y cazas Mig, a sus adversarios de Bengasi. Todo esto ocurre ante las narices de un ejército nacional muy débil.
Desde el domingo 18 de mayo, el general Haftar ha recibido el apoyo de militares de la base aérea de Tobruk (este) mientras el gobierno ha decretado un bloqueo aéreo que nadie parece respetar. Este lunes, en una comparecencia televisada, el coronel Wanis Bujamada, jefe de las fuerzas oficiales, anunció que se sumaba a Haftar en su lucha contra el terrorismo.
Una nueva legitimidad
Las fuerzas especiales son unas de las pocas formaciones legítimas y oficiales que combaten a los grupos extremistas islamistas. De hecho, pagaron un alto costo en vidas en Bengasi desde julio de 2011, cuando una ola de asesinatos se abatió sobre el aparato de seguridad y justicia. Estas muertes fueron atribuidas a milicias islamistas.
Por este motivo no sorprende que las declaraciones de Jalifa Haftar encuentren oídos receptivos entre quienes estiman que Trípoli no hace nada para protegerlos y apoyan su combate contra los extremistas. Este apoyo marca un giro en la operación de Haftar y le da una nueva legitimidad.
El Gobierno contempla impotente cómo la situación lo supera. Tras la caída de Muamar Gadafi en octubre de 2011, las autoridades de transición no logran controlar a las numerosas milicias armadas que imponen su ley en el país.
Formadas por ex rebeldes, estos grupos llenan el vacío dejado en materia de seguridad por el Estado central.
El domingo, los hombres de las poderosas brigadas de la ciudad de Zenten (170 km al suroeste de Trípoli), conocidas por su hostilidad a los islamistas, atacaron la sede del parlamento.
Ahora se teme que las milicias islamistas del Este, que participaron en la revuelta de 2011, repliquen a los ataques de Haftar. Este martes, el grupo yihadista libio Ansar Asharia advirtió que responderá a cualquier ataque del ex general Jalifa Haftar.
Por su parte, las brigadas de Zenten y la milicia de Haftar se oponen en estos momentos, «pero una alianza entre ellas contra los islamistas es probable», según un oficial del ejército.
Entretanto, presionado por la calle, el Parlamento anunció que dejará su sitio a una nueva cámara al cabo de unas elecciones cuya fecha no se ha fijado aún.
Mientras, los combates llevaron a que Arabia Saudita cerrara el lunes su embajada en Trípoli y a que la Unión Europea expresara su preocupación por la inestabilidad en Libia.
