Xalapa, Veracruz, México, a martes 29 de septiembre de 2020

FBI inicia cacería de filtrador

FBI inicia cacería de filtrador

Excélsior, 14 de junio de 2013

El director de la agencia, Robert Mueller, dijo que ya se abrió una investigación para detener a Edward Snowden

El gobierno de Estados Unidos abrió una investigación penal con el objetivo de detener a Edward Snowden, el joven que reveló la existencia de programas de vigilancia secretos de la administración estadunidense.

En una audiencia ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Robert Mueller, aseguró a los legisladores que Snowden está bajo investigación penal y que los programas han sido ejecutados bajo amparo constitucional.

“En cuanto a la persona que ha admitido hacer estas revelaciones, es objeto de una investigación penal en curso. Estas revelaciones han causado un daño significativo a nuestra nación y a nuestra seguridad. Estamos tomando todas las medidas necesarias para detener a la persona responsable de estas revelaciones”, anunció Mueller.

Snowden trabajó durante cuatro años para la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) como empleado de varias compañías adjudicatarias de contratos de defensa, la última de ellas Booz Allen Hamilton, desde la que tuvo acceso a la información secreta.

El joven ha estado una década relacionado con la inteligencia estadunidense, primero como técnico informático de la CIA, basado en Ginebra, y después como consultor en varias empresas externas de defensa que colaboran con la NSA, según reveló él mismo al diarioThe Guardian.

Temen que Snowden ofrezca información secreta a China

Agentes de inteligencia estadunidenses que están sobre la pista del joven desde que reivindicó la filtración sobre los programas, dijeron ayer a la cadena de televisión ABC que el gobierno teme que Snowden puedan facilitar información secreta de gran valor a China.

Los funcionarios aseguraron que aumentan los temores de que este experto en informática, de 29 años, pretenda desde Hong Kong obtener asilo en China a cambio de información secreta estadunidense.

Snowden se encuentra en paradero desconocido en Hong Kong, donde quiere permanecer y luchar contra cualquier solicitud de extradición por parte de Estados Unidos, según ha declarado.

Hong Kong cuenta con un tratado de extradición con Estados Unidos, pero, aunque Washington ha abierto una investigación sobre el caso, hasta el momento no ha presentado cargos contra el ex analista de la CIA.

NSA transparentará espionaje

Por su parte, el director de la NSA, Keith Alexander, informó ayer que desclasificará y hará públicos detalles de los programas de vigilancia de su agencia.

“Nos hemos comprometido a ser tan transparentes como sea posible en este caso, y queremos hacer eso. Queremos proporcionar al pueblo estadunidense la información”, explicó Alexander tras una reunión con el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

El presidente del comité, el republicano Mike Rogers, dijo que espera que la información desclasificada sea publicada en los próximos siete días con el fin de calmar los temores de la gente acerca de la recopilación de registros telefónicos y datos digitales.

 

Espionaje, tradición en EU

El escándalo por las revelaciones sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) sólo puso algo en relieve: que pese a sus quejas, cuando están ante la alternativa los estadunidenses siempre han optado por “seguridad” en vez de “libertad”.

En los últimos cinco días, los estadunidenses escucharon a abogados de grupos no gubermantales y organizaciones de libertades civiles denunciar la posible intrusión de organismos de espionaje y sus consecuencias en las libertades de los ciudadanos.

Pero la verdad, afirma Hayes Brown en Foreign Policy, Estados Unidos “tiene una larga y cuestionable historia de poner la  seguridad  nacional antes que
las libertades populares”.

Ciertamente, subrayó Brown en un texto para Foreign Policy, cuando el leaker Edward Snowden menciona como motivos su irritación por la forma en que los sistemas de seguridad estadunidense se han introducido en la vida de los ciudadanos de ese país y afirma que en la historia “hemos logrado sobrevivir a mayores amenazas (…) que unos cuantos grupos terroristas” sin recurrir a programas como los usados por la NSA, probablemente no pensaba en la primera década del siglo 21.

De hecho, varios de los programas y las justificaciones legales para la intervención de datos y supervisión de llamadas telefónicas surgieron como reacción a los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington, que provocaron unos tres mil muertos.

“Pero es igualmente dudoso que Snowden estuviera pensando en los años 1960 y 1970”, cuando muchas de las amenazas percibidas por los gobiernos de la época eran de corte doméstico y el poder de organizaciones como la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) no tenía mas límites reales que los autoimpuestos prácticamente.

Los programas de intervención de telegramas, como el llamado “SHAMROCK”, virtualmente recibían todos los cables enviados hacia o desde Estados Unidos y unos 15 mil eran leídos cada mes y analizados en el marco del programa “MINARET”.

Ambos programas eran sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno estadunidense instauró una oficina de censura. Y eso sin pensar en las actividades del gobierno estadunidense durante la Primera Guerra Mundial, cuando la “Ley de Espionaje” de 1917 declaró que la interferencia de operaciones militares era un delito mientras, un año después, la Ley de Sedición asentaba que cualesquier expresión o comentario que presentara al gobierno o la guerra de forma negativa sería penalizado.

Abraham Lincoln canceló el derecho de Habeas Corpus (amparo) durante la vigencia de la Guerra de Secesión y facultó al jefe de correos a examinar el uso del servicio para identificar a simpatizantes confederados.

Y si se quiere ir mas atrás, el presidente John Adams firmó en 1798 la Ley de Sedición, en la que el gobierno restringía el derecho de los ciudadanos a publicar documentos o hacer discursos antigubernamentales. Y todo, subrayó, “en nombre de proteger al país de una amenaza que nunca se materializó y que pocos estadunidenses recuerdan ahora” (una crisis “casi de guerra” con Francia).

 

China critica la vigilancia en internet

El gobierno de China criticó ayer el espionaje cibernético estadunidense, pero se abstuvo de comentar la situación de Edward Snowden, el ex técnico de la CIA que huyó a Hong Kong tras haber revelado las actividades secretas de vigilancia electrónica en su país.

“Desgraciadamente, no podemos facilitar información al respecto”, dijo en Pekín la portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, en respuesta a las insistentes preguntas de la prensa.

Snowden dijo en una entrevista con el diario South China Morning Post que la Agencia de Seguridad Nacional intenta desde 2009 acceder a cientos de objetivos cibernéticos en China y en Hong Kong.

“Nosostros estamos en contra de todas las formas de ataques cibernéticos”, declaró en términos generales la portavoz china.

Según Hua, la propia China es “una de las principales víctimas” de ataques cibernéticos y propugna un diálogo con otros países para garantizar la seguridad en internet.

Estados Unidos ha acusado en reiteradas ocasiones a China de estar detrás de ataques a sitios web occidentales, lo que el gigante asiático siempre ha negado.

Reúnen 100 mil firmas contra el espionaje de EU

La campaña “Stop Watching Us” (Dejen de vigilarnos) logró reunir las firmas de más de 100 mil internautas que exigen al gobierno de Estados Unidos que deje de controlar el uso del internet.

La campaña fue lanzada por Mozilla, desarrolladora del buscador Firefox, y otras 80 empresas y asociaciones defensoras de los derechos civiles.

En una carta abierta publicada en stopwatching.us, se pide al Congreso de EU que deje de controlar el internet y las llamadas de teléfono, así como que publique el alcance de las tareas de vigilancia  y que los responsables de las mismas rindan cuentas.