Xalapa, Veracruz, México, a martes 29 de septiembre de 2020

El papa Francisco pide a los argentinos no viajar a Roma a su entronización

El papa Francisco pide a los argentinos no viajar a Roma a su entronización

RFI, 15 de marzo de 2013

«Hago saber a los obispos y a los fieles que no hace falta que hagan un largo viaje, que sería muy caro, para venir a Roma, y que hagan una ofrenda, un acto de solidaridad con los pobres”, dijo el Papa por teléfono al nuncio Emil Paul Tscherrig, según relató el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

El papa Francisco se dirigió este viernes a los cardenales antes de la gran misa de entronización del próximo martes en presencia de dirigentes de todo el mundo, coincidiendo con el día de San José, patrono de la Iglesia, en la que se esperan un millón de personas.

Esta iniciativa “corresponde muy bien al estilo” del nuevo papa, comentó Lombardi. “El nuncio me contó esta mañana que en Argentina se vive una atmósfera de alegría y oración. Numerosas personas van a las iglesias y el cura de la antigua parroquia (del papa) ha pasado todo el día confesando, inclusive personas que no se habían confesado desde hacía 20 años”, agregó Lombardi.

No ceder al pesimismo y la amargura

Por otro lado, este viernes ante los cardenales, el papa Francisco los instó a no ceder al “pesimismo y la amargura” y pidió fraternidad y “armonía” dentro de la Iglesia católica, en un discurso emotivo y en parte improvisado que confirma un cambio de estilo en la manera de liderar la milenaria institución.

“No cedamos nunca al pesimismo ni a la amargura que el diablo nos ofrece cada día”, dijo el pontífice argentino en su intervención ante el colegio de cardenales reunido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano. El papa invitó sin embargo a los “príncipes de la Iglesia” a «buscar nuevos métodos de evangelización para llevar la verdad cristiana (…) a todos los extremos de la Tierra”.

El Papa, vestido con una sencilla sotana blanca y una cruz de hierro, insistió ante los purpurados de los cinco continentes, a quienes llamó “hermanos”, sobre la necesidad de “comunión eclesial” y de que se conozcan mutuamente como “una comunidad de amigos”.

Con gesto pausado y saltándose el guión escrito en varias ocasiones, el Papa, de 76 años, hizo un elogio de su propia “vejez” y de la del resto de los cardenales y la equiparó “al buen vino que mejora con los años”.